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Obras Premiadas.

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I CERTAMEN DE POESÍA NAVIDEÑA

 

PRIMER PREMIO

TÍTULO DE LA OBRA: NAVIDAD

NOMBRE DE AUTOR:    MARIANA PÉREZ

NOMBRE DE USUARIO: MARIPE

ORIGEN: FUENLABRADA

 

Es el tiempo de bondadosa tristeza

en que afloran eternamente mis pesares,

los que inundan en mí impaciente su partida

en Enero “adios” decir las Navidades.

 

Verde intenso y rojo acompañas

con guirnaldas mis temores de nostalgias,

misteriosas luces incandescentes tales

en su adorno de intermitencia engalanada.

 

El devenir de un nuevo tiempo acecha

a la vuelta tortuosa y envuelta en llantos,

tras despedir impaciente y triste el año

y el sentir de anhelo en nueva fecha.

 

SEGUNDO PREMIO

TÍTULO DE LA OBRA: ESTRELLA DE ORIENTE (2)

NOMBRE DE AUTOR:    JACINTO COBOS

NOMBRE DE USUARIO: JCJAEN

ORIGEN: JAEN

 

Tras la estela guían sus reyes

en la extensa noche y espaciosa,

con clamor oculto entre las sombras

de la estrella guía ardorosa.

 

Sinuosa engendra la vereda

que el sendero alumbra su destino,

a sus reyes haciendo el camino

en su nube gris de polvareda.

 

Ya vislumbran su portal

desde la inmensa colina,

y no sin ella que ilumina

la de grandeza inmortal.

 

TERCER PREMIO

TÍTULO DE LA OBRA: BELÉN

NOMBRE DE AUTOR:    ALEXANDER ORTÍZ

NOMBRE DE USUARIO: VTACIUS

ORIGEN: EL SALVADOR

 

Repicaban los altivos ángeles

sus elocuentes trompetas,

bajo la venia del Todopoderoso:

clamaba en el abismo Satán protestando

ante aquel espectáculo que por el Altísimo fuera preparado:

pero incólume, aquella ceremonia mostraba,

el atributo divino, la celeste gala

de enviar al hijo del Dios de los cielos,

a redimir al género humano;

las estrella anunciaron la llegada,

y aquel en lo alto

recomendaba a su hijo piedad por aquellos

a los que las dudas asaltan,

y las sombras de la ignorancia hacen vivir en desgracia.

El Señor de señores, Rey de reyes,

aquel que expulsa demonios

y da vida a aquello que sea inerte,

nace en un establo, rodeado de los humildes cuadrúpedos,

que ignoran la procedencia divina

de aquel inmaculado visitante.

Nació el Señor en un establo, pobre,

víctima desde ya de la infamia humana.

 

I CERTAMEN DE POESÍA

 

PRIMER PREMIO

TÍTULO DE LA OBRA: SOMBRA SINUOSA

NOMBRE DE AUTOR:    ALBERT GUTIÉRREZ

NOMBRE DE USUARIO: ALBERTCETA

ORIGEN: BARCELONA (ESPAÑA)

 

Persigues cuerpos, rostros...

en tu azabache infinito,

alimentando la llaneza

de soledad inaudita.

 

Tienes fuerza de tristeza,

negrura espesa

y especial ceguera.

En la clara siempre espera,

tu silueta: tersa, negra.

 

Es tu sombra la que nombro

y por ello este canto,

aunque llenes tú de espanto...

corazones rotos.

 

SEGUNDO PREMIO

TÍTULO DE LA OBRA: AL "PIERCING" DE UNA CHICA

NOMBRE DE AUTOR: ALEJANDRO LÉRIDA

NOMBRE DE USUARIO: HARAWIKU

ORIGEN: SEVILLA (ESPAÑA)

 

Prende mi boca el fósforo del beso,

que entre todas las sombras luz alcanza...

A los pies de tu lengua, cuando avanza

la noche a quemarropa hasta ese hueso

donde el amor no llega, brilla ileso,

ex convicto de ti, con la esperanza

de que el metal dulcísimo sea lanza

que muerda mi costado. Lo confieso.

Yo soy la paz contra tu boca en armas,

corazón de juguete que termina

clavado en tu metálico colmillo.

¿Es el amor el puzzle que desarmas?

¿Es un as, en la rosa, cada espina?

¿Perdió la vida acaso ese tornillo?

TERCER PREMIO

TÍTULO DE LA OBRA:    HAY SANGRE EN LOS GRILLETES

NOMBRE DE AUTOR:    JOSÉ ANTONIO BARROS

NOMBRE DE USUARIO:    VIRUEL

ORIGEN:    CAMBADOS (ESPAÑA)

 

Hay sangre en los grilletes

que aprietan las muñecas,

¡Dios sabe cuántas muecas

han sido mi dolor!

Sudor en las argollas,

marfil en los pestillos

y piel en los ladrillos

que tengo en derredor.

 

De clavos es el peso

que aplasta mi agonía,

veneno es mi afonía,

verdugo tan atroz....

Sin rejas ni dinteles

¿quién puede oír mi muerte

si sobre escasa suerte

mi grito alza la voz?

 

¿Por qué se me encomienda

cargar el sufrimiento,

si mudo es el lamento

que flota en mi interior?

¡Soltadme los candados

dejadle paso al llanto,

sabréis que es del quebranto

un simple entonador!

 

De pronta sepultura

yo soy la viva imagen,

y de ángeles que bajen

llorando por amor.

De impronta plañidera

que mana aquí en mi pecho

y cuervos del despecho

volando alrededor.

 

Yo soy mi propio luto

sufriendo la impotencia

de ver como tu ausencia

no fue sino un error.

Preludio de tormenta

que al vuelo, muere y mata,

se encoleriza y trata

de ser mi enterrador.

 

Los ojos en las cuencas

se rinden al murmullo

del grito y el arruyo

quizás acusador.

Las venas palidecen,

el corazón se agrieta,

la muerte, que me aprieta,

ejerce su labor.

 

I CERTAMEN DE RELATO CORTO

PRIMER PREMIO

TÍTULO DE LA OBRA:    RELATO RARO

NOMBRE DE AUTOR:    MARIBEL OCHOA

NOMBRE DE USUARIO:    MARIBY

ORIGEN:    Asturiana afincada en NUEVA YORK (EEUU)

 

Estando en casa Noel y Cristina, Maite llama a la puerta. Noel y Cristina tenían mucho que esconder a esta. No es que fueran pareja o amantes, sólo tenían un secreto que posiblemente pudiera afectar a la relación: una situación bastante común en cualquier círculo amistoso.

Había una indecisión exacerbada sobre el hecho de abrir o no la puerta a la chica. Mientras, Cristina no dejaba de echar en cara algunos asuntos a su nervioso "aliado", el cual respondía con gesto impasible a la susceptible e irascible compañera de piso.

Maite, ajena e inalterable, al margen de toda incertidumbre continúa aporreando la puerta a punto de llegar al límite de su constante tranquilidad. Sigue sin tener una respuesta.

En el interior continúa un tira y afloja emocional incomprensible. Cristina golpea a voces la conciencia de su amigo y "confidente" Noel. Una situación casi dramática.

-    ¡Abriré la puerta! – exclamó el chico algo perturbado ya.

-    Si abres se acabará todo – respondió ella.

Noel quería abrir aquella puerta y terminar de una vez por toda con la indecisión que les estaba atemorizando.

Desde fuera, Maite intentó un acercamiento a través de uno de los ventanales. Quiso cerciorarse al menos de la presencia de alguno de los hermanos de Noel. Juntó sus manos estiradas sobre su ceño y arrimó su preciosa cara a las cristaleras del ventanal para probar suerte. Aparentemente no había nadie. Decidió quedarse unos minutos más, pero esta vez sin aporrear la puerta ni abusar del llamador.

Dentro, continúan perennes en el viejo sofá, repanchigados y extenuados por tanta indecisión. Es entonces, y aprovechando  la circunstancia, cuando Noel toma la iniciativa de abrir la puerta. Levanta corriendo para evitar que Cristina lo impida. Exhausta ella, dejó correr al decidido y permitir hacer realidad su excéntrica decisión, sin entender esta el por qué de aquella estupidez.

El chico abrió impetuoso y sin esperar nada de lo que allí acontecía. Cristina también se acercó, muy a su pesar, y sin posibilidad de haber evitado aquello.

-    No es posible – dijo Cristina mientras apoyaba su codo sobre el hombro del chico, y respirando cierto alivio.

-    No, no lo es – lamentábase él.

Maite se había marchado.

 

SEGUNDO PREMIO

TÍTULO DE LA OBRA:    DONDE SE GUARDAN LOS SUEÑOS

NOMBRE DE AUTOR:    JAVIER SÁNCHEZ

NOMBRE DE USUARIO:    JSANCHEZB

ORIGEN:    BILBAO (ESPAÑA)

 

Hay un lugar en África donde todos los sueños de todas las personas del mundo se guardan para siempre.

Allí, en un rincón profundo de una enorme montaña desconocida, quedó oculto para siempre el sueño inquieto de un niño en el cual perdía su caballito nuevo. Cerca, la pesadilla de un soldado herido en el frente ocupa una pequeña hendidura en una húmeda roca.

Los sueños de amor, los de aquéllos que ansían revivir su juventud romántica, los de aquéllos que en su inconsciente se enamoran todas las noches de alguien perfecto e inexistente, los de aquéllos que sueñan con alcanzar el éxtasis junto a un imposible, esos sueños se esconden entre los prados cubiertos de flores, flores efímeras que con los primeros fríos se marchitan.

Hay un pequeño río que corre montaña abajo y que recoge, como el agua del deshielo, los sueños de abundancia que atraviesan las cabezas de los granjeros del valle al inicio de la temporada.

Todos los sueños se guardan allí para siempre.

Bueno, todos no. Sólo los sueños olvidados, los que no son reclamados por nadie. Pues los sueños que recordamos se quedan con nosotros, hasta que nuestra memoria ya no los necesita y los deja ir a la gran montaña africana. A veces aún estando entre el sueño y la vigilia. Y a veces nunca.

En lo alto de esta montaña, en una oscura caverna tenebrosa, se guardan las peores pesadillas. Monstruos que aterran a los niños, retales de locuras, temores avernales. Nadie osaría entrar nunca en esta cueva, pues se encontraría con cosas terribles, cosas que nadie se atrevería a ver, por eso las olvidamos tras soñarlas, pues no podríamos vivir con esos recuerdos.

Pero hubo un día, hace mucho, mucho tiempo, en el que un pequeño terremoto removió la montaña y liberó los sueños.

Al principio los sueños vagaron por allí cerca, sin alejarse de la montaña herida. Pero no pudiendo permanecer libres, y ante la imposibilidad de buscar conciencias en las que instalarse, pues nadie subía nunca hasta allí arriba, fueron bajando y bajando hasta encontrar algunas aldeas.

¡Ay! ¡Cuán inquietas fueron las noches siguientes en aquellos pequeños poblados! No hubo un solo niño que no llorara, ni un adulto que pudiera dormir con placidez.

Pero, así, casi todos los sueños pudieron regresar de nuevo a la montaña donde se guardan los sueños olvidados.

Mas hubo un sueño que no halló cabeza que ocupar y se vio obligado a seguir vagando en busca de alguien que lo soñara y lo olvidara.

Era éste un sueño extraño, inquietante y aterrador, pero atrayente a su vez.

No se sabe quién lo soñó por primera vez. Tal vez fuera una persona normal, con una vida normal. O quizá fue alguien poderoso, alguien capaz de llevar a todo su país a una guerra devastadora tras su locura. Pero, fuera quien fuera, había sido afortunado al olvidarlo, pues vivir con el recuerdo de un sueño como ése no podría hacer bien a nadie.

El sueño vagó y vagó por el mundo, sin que hallara a nadie capaz de soñarlo. Pero por fin, una noche un hombre joven lo admitió en sus pensamientos.

El joven se despertó sudoroso e inquieto y no había olvidado el sueño que acababa de tener. Aterrado, intentó en vano conciliar de nuevo el sueño. Mas no pudo, le fue imposible. Y durante el resto de la noche no hizo sino dar vueltas y vueltas en la cama, intentando en vano pensar en otra cosa diferente a la soñada.

Tras levantarse por fin,  ni siquiera desayunó. Cogió su bicicleta y pedaleó sin descanso hasta el pie de la montaña donde se guardan los sueños. Cuando los caminos se terminaron, siguió a pie, sin descanso, sin mirar atrás, hasta que llegó a la entrada de la cueva de donde nunca debió haber salido ese sueño.

Allí, junto a la entrada, al borde de la sima que se abría bajo sus pies, el hombre miró hacia la insondable oscuridad. Sonrió, y después saltó para devolver el sueño a su eterna morada.

 

TERCER PREMIO

 

TÍTULO DE LA OBRA:    AIRE DE MAR

NOMBRE DE AUTOR:    ESTHER RIOBÓ

NOMBRE DE USUARIO:    AMARANTA

ORIGEN:    MADRID (ESPAÑA)

 

Érase un pequeño gato de color negro carbón que soñaba con convertirse en aire. Suspiraba y suspiraba cada vez que imaginaba cómo sería ser viento, soplo cambiante, esencia incorpórea, lo mismo que los espíritus que habitan todas las cosas. Tanto y tanto lo deseó, que un día el sueño se hizo realidad y pudo al fin emprender el vuelo. ¡Qué sensación más increíble, era aún mejor de lo que había soñado! Poder volar, volar, volar, con más libertad que los propios pájaros...

El Aire emprendió su viaje, ávido por conocer cosas. Y entre las cosas extraordinarias que anhelaba conocer, estaba la Tierra. Pero la Tierra era áspera y dura, y no se inmutaba con nada. Ni golpes, ni caricias, ni mil veces que el Aire pasara bastaba para alterar su sólida inmovilidad, como no fuera para levantar una nube de reseco polvo. Desengañado, el Aire decidió continuar su viaje. Y entre las otras cosas extraordinarias que aún no había conocido, estaba el Fuego.

El Fuego era brillante y misterioso, no tan aburrido como la Tierra. Cambiaba de tonalidades cuando se acercaba a él. A veces estaba muy rojo, mientras que otras se volvía anaranjado o incluso azul. Si el Aire soplaba suavemente, se avivaba bajo su dulce impulso y cuanto más arreciaba en su soplo, más parecía arder el Fuego. Pero al Aire le dolía acercarse, el tacto del elemento ardiente quemaba su fresca esencia, así que, desencantado, decidió seguir su camino. Y entre todas las cosas extraordinarias que aún le faltaban por ver, estaba el Agua.

Así, llego el Aire hasta el mar, el océano infinito. Y el mar no era duro y áspero, como la Tierra, ni quemaba dolorosamente, como el Fuego. Y cuando el Aire le acariciaba amorosamente, el mar le respondía con olas de cristalino azul y rizos de espuma blanca. Al Aire le encantaba mezclarse con el mar, fundiéndose en apasionado abrazo, revolverle con sus soplos alterando su diáfana naturaleza. Pero cuando el Aire dejaba de soplar, el mar se quedaba en calma, tan inmóvil, tan inerte, como si nunca le hubiera tocado. Así que, desconcertado, el Aire se aposentó en la orilla.

No llevaba así mucho tiempo cuando de repente oyó una voz. Era la voz del Espíritu Mágico, ese que habita en todas las cosas, el que había hecho posible que se convirtiera en Aire. El Espíritu le preguntó: "¿Es que tampoco te gusta el mar?". "Adoro el mar" - le contestó el Aire - "más que ninguna cosa que haya conocido. No me quema, como el Fuego, ni me aburre, como la Tierra. Cuando quiere, sabe envolverme como nadie. Sólo que míralo ahora, está tan tranquilo... parece como si nunca le hubiera tocado".

Entonces el Espíritu, con sus mágicos poderes, hizo que el Aire durmiera y el Aire, al dormir, soñó. Soñó que era otra vez gato y miraba al mar, que estaba quieto, como un espejo de azul infinito que reflejaba la luz del sol. Y le pareció que el mar era hermoso, mucho más hermoso que el Fuego y que la Tierra, incluso en su transparente inmovilidad. Soñó también que su nariz felina aspiraba el aire, que olía a océano, la brisa, que sabía a sal. Despertó el Aire y preguntó el Espíritu: "¿Quieres volver a ser gato?" Por toda respuesta se alzó el Aire, abandonando la orilla, para llevar sus caricias al Agua. Y es que el Aire ya no era el Aire a secas. Se había convertido en Aire de Mar.

 

I CERTAMEN DE MICRO - ENSAYO

 

PRIMER PREMIO

 

TÍTULO DE LA OBRA:    ECM

NOMBRE DE AUTOR:    NATALIA MARA

NOMBRE DE USUARIO:    NATIMARA

ORIGEN:    GERONA (ESPAÑA)

 

Tristes son sus lloros, los brindados a la muerte en vida. Tristes, racionales, y al mismo tiempo ilógicos. No pretendo enjuiciar los sentimientos más humanos del ser, sino expresar mi más profundo sentir sobre la inconmensurable “muerte”.

Cierto es que tomamos el término (también me incluyo) con exceso de resquemor y algo de escepticismo. Percibimos la muerte como el gran sinónimo de todos nuestros temores, y al mismo tiempo como ingenuo sentimiento: existe pero es inconcebible su llegada.

¿Existen motivos para temer al fin de nuestros días? He escuchado muchas historias de experiencias cercanas a la muerte, y es el motivo por el que hablo de ello. Concretamente podría relatar algo que sucedió hace un tiempo en mi propio entorno.

En 2006, mi sobrina Azul, de 25 años y estudiante de farmacia, ingresa en el hospital de Vall d´Hebron de Barcelona por una complicación en su corazón. Sucedió todo en la intervención quirúrgica, que hubo de darse irrefutablemente.

¿Es posible que Azul me escuchara hablar por teléfono con un familiar mientras era intervenida? Concretamente hablaba con su primo Marcos, me decía que por motivos de trabajo le había sido imposible su presencia en tan desventurada situación familiar, pero que volaría a Barcelona lo antes posible.

Los médicos dijeron que en algunas ocasiones el paciente intervenido podría captar conversaciones antes de entrar en un profundo sueño y mi sobrina pudo haber oído algo. Las puertas y paredes de la sala de operaciones no es que estuvieran muy aisladas acústicamente.

El caso es que cuando hablé por teléfono lo hice desde la segunda planta. Dos plantas más arriba. Había aprovechado la ocasión para visitar a un paciente amigo mío que se encontraba hospitalizado. En ese preciso instante suena el teléfono, justo antes de entrar en la habitación. Era Marcos, mi sobrino y primo de Azul…

Tras cinco horas de espera acudimos a la sala de información todos los familiares, abstraídos y algo acongojados. El doctor tenía que darnos una noticia. Por cierto, fortuita y gran noticia. Todo sucedió de manera prevista y sin ningún incidente.

Fue operada de su débil corazón con gran éxito para su suerte. Pero… ¿Qué sucedió en su mente mientras los cirujanos la estaban interviniendo? Azul me hizo sentir la percepción más cuestionable y desmesurada que pudiera haber tenido nunca. Me atrapó un mar de sentimientos indescriptibles tras oir aquellas palabras:

-¿Por qué dijiste al primo que quizás no saliera de esta?- preguntó con total parsimonia y denotada por una calma extrema mientras las enfermeras cambiaban su suero. No tuve respuesta a la cuestión que se me estaba planteando en ese momento. Me encontraba en la situación de mi vida al no poder responder tal cuestión.

Le increpé insaciable con preguntas sobre lo que me había preguntado, creo que durante tres minutos o algo más. Su rostro lo decía todo. Había escuchado testimonios en programas de radio, televisión…, había leído cosas al respecto, pero nunca pensé que todo fuera  a ser como atestiguan los relatos de las experiencias más cercanas a la muerte.

Azul salió de su cuerpo durante aquella delicada intervención. Había despegado de su parte más banal para ascender a los altos de su propio yo sin temor de desquebrajarse en el intento y con total ausencia de su sentimiento nostálgico. Azul me demostró la existencia de una posible dimensión desconocida.

Detalló al milímetro la conversación que había tenido por teléfono con uno de sus primos mientras se debatía entre la vida y la muerte. Confirmó con cero margen de error nuestra conversación, y muy a pesar de los dos niveles de altura que me separaban de la sala de operaciones.

La vida no es más que un intenso aperitivo de lo que nos precede. En cualquier caso, vivámosla de la mejor manera posible con total consecuencia y un toque de espiritualidad. Preparemos el alma para un posible encuentro con nuestra propia verdad. Reflexionad sobre la verdadera razón de existir, quizás ayude a alguien con estas palabras. Desde entonces, todo es superfluo a mi alcance.

 

SEGUNDO PREMIO

 

TÍTULO DE LA OBRA:    HAZ CERVEZA, NO LA GUERRA

NOMBRE DE AUTOR:    CHRISTIAN FERNÁNDEZ

NOMBRE DE USUARIO:    VIPBOY

ORIGEN:    D. F MÉXICO

 

Durante el siglo pasado se hizo habitual –y en mi opinión, totalmente lamentable - comparar a la mercadotecnia con la guerra. Lo cual no debería de extrañarnos demasiado, pues el siglo XX y el segundo milenio en su conjunto se caracterizaron por un belicismo desaforado con en el que no hemos logrado romper. En coincidencia con el nacimiento y desarrollo de sofisticadas técnicas al servicio de la venta de productos, servicios y líderes políticos o religiosos, la guerra ha sido la tónica y el punto de referencia de la humanidad para la mayoría de sus temas. A lo largo de las últimas décadas escuchamos hasta el cansancio expresiones como “Guerrilla Marketing”, “Batalla de Precios”, “Guerra de las Colas” (se refiere a refrescos, no sean malpensados)…  y acabamos hartos de encontrarnos al noble samurai  Sun Tzu y su “Arte de la Guerra”  hasta en las estrategias de publicidad. Vender y matar venían siendo para muchos la misma cosa y aniquilar a la competencia producía resultados y sensaciones similares a las de arrasar con el enemigo.

El vocabulario mercadotécnico estaba saturado de expresiones bélicas. A modo de ejemplo: los clientes no alcanzaban la consideración de ser humano, sino que eran un “target” es decir, una diana, un blanco, un objetivo. Se hablaba de “disparar con rifle en vez de con escopeta” para significar un enfoque mucho más diferenciado y atinarle a la víctima más redituable. Los publicistas giraban hacia atrás la visera de sus gorras como francotiradores del SWAT y se ufanaban de atacar posiciones, bombardear con mensajes y lanzar campañas como escuadrones de paracaidistas sobre los indefensos consumidores. Solo les faltaba pintar sus rostros con bandas de colores para camuflarse entre los pasillos del supermercado y emboscar a  indefensas amas de casa. Me consta que incluso una banda de necrófilos se dedicó durante un tiempo a hacer cosas innombrables en ciertos “nichos” del mercado.

Afortunadamente, y como dijo hace tiempo Bob Dylan, The times, they’re exchangin’. Los tiempos están cambiando y lo hacen rápidamente. A diferencia de la mercadotecnia, la Clientecnia® moderna es mucho más amigable: reemplaza la agresividad con la seducción, la imposición con el convencimiento, el precio y la oferta con el valor, el supermercado con la entrega directa,  el monólogo con el diálogo, la televisión con Internet y la llamada telefónica con la visita personal. En la comunicación de mercado de hoy en día buscamos el diálogo sincero con el cliente. No lo vemos como masa, sino como individuo. No apelamos a su perfil bancario, ni a sus hábitos de visitar páginas eróticas en la web, sino a sus sentimientos, expectativas, valores y actitudes. Y no es por virtud, sino porque no nos queda más remedio.

Es por eso que los mass-media convencionales están cediendo el paso a las técnicas personalizadas. Regresamos al teléfono y al correo postal de siempre -y ahora electrónico- como medios de diálogo. De repente, pasamos de contar números y porcentajes a llamar a los clientes por su nombre y apellidos. Ya no hablamos de zonas Nielsen, sino de personas. Ya no nos interesa encontrar quien compre nuestro producto, sino fabricar los productos con que la gente sueña; es más, como cada uno los sueña.

No nos es suficiente saber su edad, sexo, estado civil o status socioeconómico. Queremos conocerle y hacernos sus amigos, saber cuántas caries tiene para recordarle que tiene que ir al dentista. Le llamamos por teléfono el día de su cumpleaños y, además de felicitarle, le invitamos a tomar champagne en un buen restaurante (No es exageración, fue una campaña para tarjetahabientes de American Express que ya me tocó disfrutar).

Gandhi y Luther King tenían razón: cuando algo no le gusta, el consumidor gana la batalla mediante la resistencia pasiva. Dicho de otro modo: podrás saturar mi buzón con folletos, mi televisor con infomerciales o mi correo electrónico con spam, pero no por éso te voy a comprar. O –precisamente por éso- no te voy a comprar. Ni a contratar. Ni a votar. En el supremo ejercicio de mi libertad elijo ignorarte y hacerte gastar sumas inconcebibles de dinero. Y si sigues incordiando, reclamaré, denunciaré, me asociaré y pondré a otros muchos en tu contra. Así que, cuidadito conmigo. Soy el consumidor, el elector, el usuario… hago siempre lo que quiero…y sigo siendo el rey.

El Clienting® significa así personalización total frente a la tradicional masificación de los mass-media, valga la redundancia y el doble anglicismo. Los mosqueteros modernos estamos de veras reemplazando eso del “uno para todos”… por lo del  “todos para uno”: Todos los recursos y personas de una organización volcados en atender y complacer a un consumidor único. La falacia de la globalización y de las marcas internacionales por el servicio uno-a-uno y el CRM o Client Relationship Management (en cristiano, Administración de la Relación con el Cliente) y un paso más adelante, con el CEM (o sea, la Administracion Emocional de los Clientes).

Además, y de manera progresiva, estamos sustituyendo las grandes corporaciones con cientos de sucursales por diminutas empresas en las que hablan nuestro idioma, nos conocen por nuestro nombre y cuando nos ven aparecer nos preguntan “¿Qué va a ser, lo de siempre?”. En poco tiempo, esas microempresas llegarán a su más mínima expresión: la organización individual. La tecnología actual nos permite prescindir de secretarias, vehículos y oficinas.

El hombre o mujer orquesta apoyado en su laptop, su Blackberry y su móvil es varios miles de veces más productivo que una mediana empresa de los años setenta. ¡Ah! y cuando le llamas por teléfono no recibes un mensaje diciendo “su llamada es muy importante para nosotros…” seguida inmediatamente de un “…por el momento todos nuestros ejecutivos están ocupados, por favor, permanezca en la línea”.

Clientecnia® consiste precisamente en eso: en darle gusto a consumidor. No imponerle, sino ofrecerle opciones. Darle espacios y respetarlos. Darle por su lado. Participar sin entrometerse. Convertirse en cómplice de sus aspiraciones y secretos. A modo de conclusión recuerdo un graffiti en una pared de Madrid que decía: “Haz cerveza, no la guerra”.

Aplíquense el cuento y verán lo bien que les va.

 

TERCER PREMIO

 

TÍTULO DE LA OBRA:    SOBRE LA DANZA Y LA VIDA

NOMBRE DE AUTOR:    MIREYA CASTIZO

NOMBRE DE USUARIO:    ECUANIMUS

ORIGEN:    MADRID (ESPAÑA)

 

Las danzas que se olvidan son como los bosques ardiendo, o los océanos contaminados. Según Pléjanov, la gestualidad de los pueblos proviene de su relación con la supervivencia. De ahí  que el espíritu de los bailes y músicas provengan del trabajo social propio de cada pueblo. Así que el espíritu de las danzas tradicionales serían la memoria viva de la lucha por la supervivencia de una comunidad humana. Todas las danzas conforman ciertas regularidades: en ninguna se permanece más de 10 minutos en un salto… Y es que en las posibilidades fisiológicas de nuestra libertad como especie también hallamos nuestros límites.

Una mazurca es siempre una mazurca. Y si queremos bailarla, no tenemos más que confiar en la música, es por lo que podemos bailar, sabemos que hay un hilo que recogerá cada paso, que no quedaremos pendidos en el ruido, que como las cuentas de un collar, cada nota se sostendrá en nuestros pasos,  nuestros pies se alían con la memoria y con la esperanza, para mirar donde pisan no olvidan la melodía, y en cierto modo, trabajan para adivinar el siguiente compás….intuición y corazón… Puede haber reglas , normas y pautas, pero para que el baile sea habitado hay que poner toda la carne en el asador, hay que poner el espíritu, hay que darse íntegramente. Y quizá ocurra que cuantas más danzas diversas lleguemos a bailar mayor humanidad , mayor espiritualidad sabremos…

¿Cómo se aprende a  bailar? Bailando. Se podría contestar: primero hay que escuchar la música, luego saber que hay que mover este pie para adelante, el culo se pone en pompa, entonces damos tres pasos para la derecha, etc. Pero la verdad es que no se aprende a bailar hasta que uno no se pone a bailar.

Para llegar a ser un buen bailarín hay que bailar mucho, entonces diremos que el hábito hace la virtud, tendremos a un bailarín virtuoso. El problema está cuando la virtud es para el arte de vivir, del vivir deseable, para el cual es necesario inventar-adivinar una melodía secreta que ponga a dialogar deber ser y   libertad, lo que ha de ser y lo que podría ser. Este es el diálogo que mantiene dentro de sí el hombre que aspira a ser justo, ¿qué es ser justo? ¿cómo se aprende a ser justo? Podemos dar pautas, guiarnos por reglas, normas pero ser justo sólo puede serlo alguien que hace cosas justas. Para saber si obras justamente posees la capacidad de juicio -mediante razonamientos puede uno determinar qué sea lo que corresponde a cada caso, examinando las circunstancias- , y eligiendo entonces qué sea lo que uno debe hacer o no hacer. Pero no basta con saber razonar, con las ideas claras respecto a lo que uno debe o no hacer, es necesario que uno lo ponga en práctica, entonces ya hablamos de la Virtud ética, la cual implica ser  o no ser justo, y no ya pensar o no pensar con justeza.

 

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