Te encuentras en: Inicio Obras Certamen de Relato.

certamenliterarioonline.com

Certamen de Relato.

Buscar miradas.

E-mail Imprimir PDF

Y de repente las miradas que se cruzan. Y surge esa certeza. Es la  persona que esperábamos. A la que estamos destinados. A la que amaremos por y para siempre. Y se acercan. Y se hablan. Y el destino ha hecho que estén ese día en ese lugar. Los dos. Un bonito juego. Y esas primeras salidas. Ese conocerse poco a poco, sin prisa. Esos primeros besos. Esas primeras risas. Ese descubrirse el uno al otro. Esa sensación de ir quedándose desnudo porque queremos mostrar el alma. Esas caricias que hacen temblar. Ese amor que va creciendo. Proyectos en común. Ideas que se mezclan igual que la ropa en los cajones. Risas, juegos, alegría. Todo es bonito. Todo es entre dos. Todo es amor.

Y después……

Después esas primeras lágrimas. Esas miradas que no desprenden amor. Esos corazones que no laten a la vez. Esos sentimientos que no van cogidos de la mano. Esas ilusiones que no se comparten. Y pasa lo inimaginable. Ese amor se rompe. Y esa certeza se desvanece. Entran las dudas. Ya no es la persona que amaremos por y para siempre. Una nueva realidad. Vivir la vida sin estar juntos. Ser felices, es lo único importante. Y juntos no puede ser. Asumir el final. Sin lágrimas. Sin echarse la culpa. Aceptando que el lazo se ha roto. Que cada corazón debe  latir en solitario. Y buscar otra mirada que se cruce con la tuya y descubrir la certeza del amor en otros ojos.

 

La Navidad del 44.

E-mail Imprimir PDF

Cuando esa noche me llamaron con urgencia, imaginé lo peor.

Principalmente por que en una situación como esta, ganarle al tiempo es crucial.

Sobretodo cuando esta de por medio la muerte, ya que ella no es de esperar.

Al llegar al hospital, ya estaban todos ahí esperándome ansiosamente. Mi padre, mi abuela, mis primos, mis hermanos y mi madre. Mi madre, fue la primera en salir al paso y preguntarme por que había tardado tanto en llegar.

-¡El ya pregunto por vos varias veces!, Replicaba en mil tonos diferentes, mi madre. Inmediatamente, sin titubear pase a la habitación donde yacía postrado en la cama una de las personas más avasalladoras y especiales para mí. Simplemente y sin mas preámbulo era mi abuelo. Crecí y me crié prácticamente con él, junto con sus relatos y historias que pasaron hacer parte de mi vida. Él fue un héroe en la Segunda Guerra Mundial, combatió en el segundo regimiento de paracaidista del ejercito inglés. A pesar de ser extranjero, se enlisto sin ningún problema. En ese periodo de la guerra se necesitaba de cualquier hombre que quisiera combatir, y él estaba muy deseoso y con la firme convicción de vapulear a los Alemanes y sobre todo a Hitler.

 

Despedida.

E-mail Imprimir PDF

Despertaste y me miraste. No sabias que decirme. Hacia tantos años que no nos veíamos que apenas nos conocíamos. Éramos unos desconocidos rodeados de familia. Tus sabias que aquello era una despedida, nunca más te vería con vida.

Pasaron unos meses hasta que sonó mi móvil y me dieron la noticia. Mi corazón lloraba y yo aun me pregunto: ¿por qué? Me habías abandonado hacia ya muchos años, no te había importado. Pero, ¿te ha importado algo en la vida que no seas tú?

A la mañana siguiente me encamine a darte mi último adiós. ¿Sabes una cosa?, nunca te he tenido pero siempre te he echado de menos.

Aquel día me contaban historias sobre ti, lo mal que lo habías pasando, lo que habías luchado, los viajes que habías echo. Yo solo escuchaba, nunca conocí a la persona de la que me hablaban. El día de tu funeral fue un día muy raro. Me salían hermanos por todas partes, niños que a mi me conocían pero de los que yo no sabia ni sus nombres, niños por los cuales sentía algo raro. Se me cruzaron los cables, solo pensaba que ellos si habían compartido su vida contigo. Hasta que abrí los ojos y me di cuenta de que todo era mentira. Aquellos  niños también habían sido abandonados, también lloraban la muerte de un desconocido. Y yo me pregunto ¿cómo ha sido tu vida? y la respuesta que obtengo es vacía. Pero ese día estuviste rodeado de todos, había mucha gente y cada una de ellas sentía algo diferente por ti, se podía palpar en el ambiente cada uno de esos sentimientos cruzados. ¿Realmente lo merecías?

 

El Encuentro...

E-mail Imprimir PDF

Por Mc Daniel´s

 

Con  la  lluvia  renunciando  a  la noche  y  el  sol  mereciendo  un  nuevo  día.  Amanece en  el  pueblo  mientras  el  olorcito  a  tierra  húmeda  se  divulga  como  la  palabra.

En  la  casa  de  Edmundo  García,  el  clérigo  del  pueblo,  con  sus  sesenta  y  cinco  años  a cuestas  bien  llevados,  es  costumbre  que  cada  sábado  en  una   liturgia  repetida por  más  de  cuarenta  años  y  con  la  semblanza  de  su  fiel  convicción.  Se  prepare  para  su  caminata  de  más  de  cinco  kilómetros,  acompañado  solamente  por  su  inmaculado  atuendo  descolorido  por  el  pasar  del  tiempo y asistido  solo  con  su bastón.

De  esta   manera  se  dispone  una  vez  más  a  enfrentar  el  despiadado  clima,  aunque  más  crudo  que  el  clima  era  el  trato  que   recibía   de  algunos  incrédulos   vecinos  del  pueblo.

La  visita  gravita  en  llevar  la  palabra  de  Dios,  a  todos  los  fieles  postergados  que  de  alguna  manera  se  han  olvidado  de  la  iglesia  en  los  últimos  meses.  No obstante  las  caras  siempre  son  las  mismas  en   ese  pequeño  pueblo  olvidado  en  la  inmensidad  de  la  nada.

 

Una visita inesperada.

E-mail Imprimir PDF

Los días previos a la llegada de los holandeses fueron todo un sinvivir. Recuerdo a mi abuela transitando por las habitaciones de la casa en busca de la mancha no eliminada, el cuadro descolocado o la cortina arrugada. Todos los quehaceres domésticos parecían estar impregnados de la pulcritud y el esmero que uno pone en las cosas cuando éstas son importantes. Y realmente así debía ser, pues en aquellos días de primavera, mi abuela parecía también como las flores haber salido del letargo monótono de lo cotidiano. Todo giraba alrededor de los holandeses: cuándo llegarían, qué menú les íbamos a preparar, en qué habitación estarían mejor instalados, y un sinfín de detalles que ocupaban el tiempo de mi abuela y  también el mío de una manera muy especial.

Todas las mañanas después de realizar mis tareas escolares, dedicaba un buen rato a ordenar los libros de la biblioteca y limpiar las figuritas de las vitrinas – verdaderas reliquias de anticuario- y orgullo de mi tía. Aquellas muebles atesoraban los mejores recuerdos de los años vividos por mi tía en su juventud. Cientos de objetos: grandes, pequeños, de madera o porcelana evocaban a la perfección el estilo ya caduco y quizás por eso valorado de su juventud parisina.

A mí me gustaba toquitear especialmente una cajita de  madera con adornos de marfil, donde yacían expectantes figuritas de cristal. Sentía verdadera atracción por una bailarina, no más grande que el dedo meñique, que se sostenía milagrosamente sobre una de sus piernas, mientras la otra aguantaba el tipo conteniendo su amputación en una masa de pegamento infructuoso. Había también un juguetito antiguo. Era un trapecista que daba vueltas sobre sí mismo cada vez que presionaba las barras laterales en las que se sostenía. Me hacía mucha gracia ver como el cuerpecillo de aquel joven vestido con una malla de la “belle epóque”   revoloteaba de un lado para otro sin parar.

 

Taiestá.

E-mail Imprimir PDF

Existe un lugar mágico donde la noche y el día se suceden como un desvanecimiento.

Tierra virgen e inexplorada donde la luz es esencia y el sonido silencio.

Los atardeceres suaves, y el amanecer dulce canto de estelas.

 

Son largas las noches en Taiestá ,tanto como calurosas y apacibles.

En el denso silencio solo se puede percibir el sonido de las aves ,enigmáticas pobladoras legitimadas de ese edén compartido.

Es mágico este silencio nocturno roto a veces por la gramola único vínculo con nuestra amada recóndita tierra.

Desde la marquesina, puedo observar como un ritual, y abstraída ,el infinito horizonte.

No tiene fin Taiestá. Enigmática y mágica acogedora y tolerante.

 

Mereció la pena.

E-mail Imprimir PDF

El primer golpe no lo ves venir. Es seco, directo… contundente. Y antes de que puedas reponerte, antes incluso de que te dé tiempo a preguntarte qué ha pasado, llega el segundo. También en la boca.

Tu cuerpo (cuestión de física), cede hacia atrás mientras tus brazos se mueven estúpidamente en el aire haciendo aspavientos. Pero no llegas a caer porque él te agarra de la camisa y te sostiene un instante, apenas unos segundos. Los justos para que empieces a notar el dolor punzante, palpitante, que domina tus mandíbulas. En medio de la confusión logras ver su rostro; te es familiar pero está deformado por la furia que irradia. Una furia que puedes oler, sentir…, verla emanar de sus ojos como el vaho que abandona el cuerpo tras una ducha caliente, como un suspiro en una noche de invierno.

Como un fuego fatuo.

Sea quien sea, ha escogido un buen lugar para atizarte. De noche muy poca gente pasa por aquí, las calles adyacentes están mejor iluminadas y casi nadie se adentra en ésta a menos que viva en ella. Hay mil rincones desde los cuales, cualquiera, puede darte un susto antes de que repares en él.

El tercero sí lo ves venir y cierras los ojos poco antes de que su frente arremeta contra tu nariz y te rompa el tabique. Al momento suelta la camisa y caes al suelo. A plomo.

 

Sólo la arena sabe.

E-mail Imprimir PDF

Se levantó, era tarde, ya nadie quería verlo, nadie quería hablarle, se sentó en el borde de la cama. Se cayó al piso. La borrachera de la noche anterior seguía haciéndole estragos por dentro. Se sentía morir. Pensó que  le había hecho mal de aquella noche. Algo había tomado que le había caído mal. Harto de frases cortas en su mente, se decidió por ir al baño, hundir su cabeza en el inodoro y vomitar, para sentirse un poco más libre. No encontró lo que buscaba, sólo sintió su desdicha con el mundo, su odio interior a todo, su falsa búsqueda de una simpleza eterna, que sólo encontraba en la barra del bar. Miró desde el balcón hacia abajo, y pasó un auto que sonaba como un trombón con sordina. No pudo evitar pensar en eso, ni tampoco ir al piano a buscar la nota que dejó en el aire. Era un mi bemol, una nota triste, una nota muy inspirada. Todo esto pasó por su cabeza arruinada, por su barba sin afeitar hace varios días, por su pasado de triste futuro, por su vida. Se acordó de aquel concierto, en París junto a un conjunto de jazz. Su piano sonaba alegre, como si hubiese estado devuelta en su juventud, tocando con la ventana abierta una noche de verano. Ahora le dolía la cabeza. Se tiró en la cama y miró el techo de su triste mundo. Un techo mal pintado, al cual nunca iba a llegar. Estaba podrido, por dentro y eso lo había hecho cambiar, ahora era un renegado, que tocaba viejas melodías de Monk, a cambio de un atado de cigarrillos y un poco de alcohol. Pidió caña, y se la trajeron; pidió otra y la tomó en segundos también. Lo sacaron a la calle, casi sin poder sostenerse por sí solo. Se puso contra una pared a duras penas e intentó librarse de ese mal suicida. No se alivió para nada y volvió a su casa, a su vieja casa y se tiró, y empezó a recordar…

 

Rutina del filosofar.

E-mail Imprimir PDF
La noche que, con la excusa de quitarle el polvo a los conceptos que definen el alrededor, aniquilamos las telarañas que colgaban del cielo, devaluando la responsabilidad e importancia de la Razón.
Cuando jugamos a despreciar la dualidad insultante de las morales austeras, que sirven de parche para ocultar el roto de las justicias sociales, todo cuestión de estética, pulcridad y buenas formas en la mesa.
Nos enamoramos de la Unidad, del ser y del universo, a expensas de que somos dos y los puntos de vista multitudinarios, tantos como duales oculares que decoran los rostros de la humanidad, miserables bípedos implumes sin ansias de volar.
Desplegamos hacia el exterior de la oscura conciencia, todos los mapas conceptuales que ordenaban nuestro almacén. Comprendimos que las estanterías eran pequeñas, que lo aprendido a lo que acudir era insignificante o que la creatividad encargada de hacer las veces de bibliotecaria, no sabemos si despistada, pero seguramente sí que era alocada, pues las referencias a las que acudir nunca eran acertadas, al menos para el almacén cerebral de enfrente.
Un disparate, un estallido de minúscula risa, servía para oxigenar los apretados huevos fritos (núcleo y membrana) que flotaban sin orden ni sentido en la charca de nuestra azotea. Charca amarillenta, ennegrecida. Mezcla de nicotina, cerveza y tropezones de feromonas ajenas mal digeridas.
 

Irredento mal de amor.

E-mail Imprimir PDF

Se le había muerto un amor y le dolían fuerte las tripas, como si en la barriga se caldearan las últimas chispas de ese amor infectado. Se fue al baño y tiró la cadena luego de pronunciar su nombre como un viejo mantra con los ojos cerrados, siete veces y sin mirar la taza vacía.

Se le habían ido por completo el apetito voraz y el sueño descarado que le caracterizaban.

No quería que se le quedara atragantado en la epiglotis y menos en el canal laríngeo cual bolo alimenticio, le producirían hemorroides al alma e insomnio en el sueño nocturno. Pero el amor no se le iba, es más, estaba adherido como el tatuaje que se hiciera para él en forma de corazón en la espalda baja, justo donde comienza la raya de la justicia divina.

Sabida es la incidencia afrodisíaca que ejerce la comida en la pareja, en especial en el hombre, abuelas de todas las épocas han promovido la retención del ser amado por sabios placeres: el del alimento y la libídine. Promover el instinto en el macho de la especie humana es un don que sólo lo dan las putonas en la cama y la esposa en la cocina. Pero ella no era de hecho ni lo uno ni lo otro. Entonces el viejo refrán que todos los hombres pronuncian como una liturgia no le referenciaba directamente.

Cuando disfrutaba de la relación que iba viento en popa, ella estaba rellenita y dormía como un lirón, ahora se había puesto anoréxica y el insomnio llegaba silencioso como un fantasma y se metía en su lecho como un amante nocturno.

 
Página 1 de 3

¿Eres Hispanohablante?

hispanohablante

Participa en nuestros concursos si eres hispanohablante o escribes tus textos en castellano; sea cual sea tu edad, sexo o nacionalidad.

Busca una obra participante.

Fecha límite de presentación de obras.

reloj_

CERTAMEN DE POESÍA COPYRIGHT.ES

Finaliza: 31 de Marzo de 2010

CERTAMEN DE MICRO POESÍA

Finaliza: 20 de Abril de 2010

CERTAMEN DE MICRO RELATO

Finaliza: 20 de Abril de 2010

CERTAMEN DE CUENTO INFANTIL

Finaliza: 20 de Abril de 2010

CERTAMEN JUVENIL

Finaliza: 20 de Abril de 2010

CERTAMEN DE POESÍA ROMÁNTICA

Finaliza: 5 de Junio de 2010

CERTAMEN DE RELATO

Finaliza: 5 de Junio de 2010

CERTAMEN DE ENSAYO

Finaliza: 5 de Junio de 2010

CERTAMEN POEMAS DE AMOR

Finaliza: 5 de Julio de 2010

Estamos también en Facebook

Entra también en Facebook para ver las opiniones de los participantes, seguir las noticias del certamen, etc. Te esperamos.

www.certamenliterarioonline.com


Promocionar tu página también

Usuarios Conectados

Tenemos 381 invitados y 9 miembros conectado(s)

Vuestras visitas e IP

mod_vvisit_countermod_vvisit_countermod_vvisit_countermod_vvisit_countermod_vvisit_countermod_vvisit_countermod_vvisit_counter
mod_vvisit_counterHoy231
mod_vvisit_counterAyer947
mod_vvisit_counterEsta semana2705
mod_vvisit_counterSemana anterior4405
mod_vvisit_counterEste mes7110
mod_vvisit_counterEl mes pasado5166
mod_vvisit_counterTotal169658

En linea hace 20 minutos 12
Tu IP: 38.107.191.91
,
Datos: 11-03-2010

Tus derechos de autor.

pluma

Tus consultas online.

Consulta en tiempo real cualquier duda que tengas referente al funcionamiento de este sitio. En el momento que el administrador se encuentre disponible atenderá gustosamente tus cuestiones. Actualiza la página si la interfaz aparece sin línea, es posible que el administrador se encuentre libre.

El horario, de 8:00 a.m hasta las 22.00 p.m, de lunes a viernes hora española. Regístrate para poder hacer uso de este servicio.

chat_naranja_

 

Ranking de participantes

POESÍA

PARTICIPANTE 1 (aún sin adjudicar)

PARTICIPANTE 2 (aún sin adjudicar)

PARTICIPANTE 3 (aún sin adjudicar)

PARTICIPANTE 4 (aún sin adjudicar)

PARTICIPANTE 5 (aún sin adjudicar)

más posiciones ...

RELATO CORTO

PARTICIPANTE 1 (aún sin adjudicar)

PARTICIPANTE 2 (aún sin adjudicar)

PARTICIPANTE 3 (aún sin adjudicar)

PARTICIPANTE 4 (aún sin adjudicar)

PARTICIPANTE 5 (aún sin adjudicar)

más posiciones ...

MICRO - ENSAYO

PARTICIPANTE 1 (aún sin adjudicar)

PARTICIPANTE 2 (aún sin adjudicar)

PARTICIPANTE 3 (aún sin adjudicar)

PARTICIPANTE 4 (aún sin adjudicar)

PARTICIPANTE 5 (aún sin adjudicar)

más posiciones ...

Nota: No disponible por el momento.


Comunidad Literaria.

comunidad

Accede desde aquí a tu Comunidad Literaria y comparte con tus compañeros los mejores momentos de la red. Encontrarás un montón funciones con las que poder interactuar. Si tienes dudas en cuanto al funcionamiento de la misma, HAZ CLIC AQUÍ.

Nota: También puedes acceder a la Comunidad Literaria desde el apartado "Recursos Interesantes".

Zona de usuarios

Certámenes actuales.

Poesía Copyright

copy

Micro - Poesía

pluma_roja_

Micro - Relato

libro_magico_

Cuento Infantil

Hada_

Poesía (sólo menores)

jovenes_escribiendo_

Poesía Romántica

poema_1600x1200

Relato

relato_1600x1200

Ensayo

mujer_portatil_

Poemas de Amor

escritora

 

 

Elige el próximo certamen.

Tú decides...
 

Poesías + leídas

Relatos + leídos

Ensayos + leídos

Contacta con nosotros

Aquí nos tienes para cualquier duda que pueda surgirte: